La vital necesidad de conservar una pequeña parte de ésa gran masa de posidonia muerta y llena de moscas que cada verano hay que sacar de la orilla con retroexcavadoras, es en nuestro país directamente proporcional a las expectativas de cobro de boyas instaladas a lo largo del litoral.
No conozco suficientemente el tema para tener una opinión formada sobre el particular, pero me sorprende que en Francia y en Italia, bañadas por el mismo mar Mediterráneo que nuestro litoral, no tengan la misma inquietud y no se aplique el mismo régimen, y me extraña todavía más que la competencia en determinadas calas sea del Ayuntamiento y no así de Costas o de Marina, que los guardias municipales vayan cámara en mano para fotografiar y denunciar a los que anclan, y que el campo de boyas afecte a extensas serficies de fondos de arena sin una sola alga.
Ello hace pensar que detrás del loable enunciado de proteger a la naturaleza, lo que realmente hay es una estratagema más para sacar dinero al ciudadano, y si además éste es un "rico tan rico que hasta tiene un yate" pues mejor que mejor.
Saludos
