Reivindicamos también desde Catalunya.
Por desgracia aquí estamos aún peor.
El país y sus gestores y gobernantes siguen viviendo de espaldas al mar, menospreciando la cultura y el patrimonio marítimo.

por los que siguen trabajando incansablemente, comprometiendo su tiempo y, a menudo, su patrimonio particular para mantener unos barcos y unos conocimientos que son de todos.