Gracias a tod@s por vuestro interés!
Aquí nueva crónica. Espero la disfrutéis!!!
Día 3, me abuuuuurro! Denia-Castellón de la Plana. Distancia recorrida 70 millas.
Como viene siendo la rutina habitual, reloj despertador a las 6:30 hs, ducha rápida en el vestuario del puerto, café en nuestra recientemente estrenada cocinita a gas, revisión rápida del barco, y soltar amarras lo antes posible, con el despuntar del alba.
Salimos de Denia a las 7.15 hs.
Como ocurría en el famoso "Día de la marmota", las previsiones daban más de lo mismo: poco viento de proa, mar calma. Parece que se cumple el aforismo que dice que vayas donde vayas, en el Mediterraneo siempre tienes viento de proa...
Tras embadurnar ambas bandas del N28 con vaselina ya que estaba atrapado a presión entre los barcos de al lado del pantalán, salimos sin problemas.
Creo que mi N28 ya no hace 3,10 de manga sino 2,80 tras su paso por el pantalán de Denia!
La salida del puerto de Denia transcurrió sin incidencias, pasando las balizas roja y verde con el sol en el horizonte.
Parece que Eolo no nos quiere acompañar esta vez, pero teniendo el motor que responde tan bien sin ir forzado, casi que a estas alturas no nos importa mucho ya que damos prioridad a llegar antes que a divertirnos. Si se pueden las 2 cosas, mejor claro, pero la prioridad nº1 es hacer millas y llegar, siempre priorizando seguridad y cuidando muuuucho el motor, ya que no lo pasamos de unas muy humildes 2700 RPM.
Es lo que tiene el primer velero en serio... se lo trata como a la primera novia formal, jeje.
Rumbo N, motor a 2700 RPM y mayor arriba. Nuestra meta era Burriana-Castellón de la Plana u Oropesa de Mar, intentando llegar lo más cerca del Delta del Ebro, para cruzarlo al día siguiente, por lo tanto, rumbo 0º y ver qué pasaba.
Legalmente, no puedo alejarme más de 12 millas de la costa. Tengo el PER y, a pesar que el N28 tiene categoría de diseño A, sólo está habilitado para navegación en zona C, por lo que "en teoría", debería haber ido costeando el Golfo de Valencia y no cortar por su tangente.
Sin embargo, decidimos hacer la tangente, en línea recta, pasando a unas 20 millas de Valencia (y de la costa más cercana), con la esperanza que no nos pillen...

La decisión fue muy acertada, ya que ahorramos muchas millas de trayecto, y fue mi primera experiencia en "altamar", alejado totalmente de la costa, sin ninguna otra referencia que el sol y el compás.
Extraña y bonita sensación, además, el día tan calmo, sin mar ni olas, permitían disfrutar de la soledad totalmente en paz, a noser por el horrible repicar del Sole Mini, claro.
En un momento, el viento roló un poco a NNW, y pensamos que abriendo el rumbo podíamos navegar de ceñida. Y lo hicimos. Poco viento, pero velas planas como corresponde!
El viento duró poco y no se justificaba tener el Genova desplegado, por lo que, rápidamente enrollamos la vela de proa, y vuelta al motor.
Día de aburrimiento total.
Mar tan planchado y tan poco viento que aburría hasta a las ovejas. Ademas, al hacer la linea recta por el Golfo de Valencia y evitar costear, navegamos un buen rato sin nada a la vista más que agua, ni palangres, ni barcos, ni pesqueros, ni pájaros, nada de nada. Sólo agua por los 4 costados.
Sin embargo, cerca del mediodía, divisamos por la aleta de Er, un buque que se dirigía con rumbo 330º aprox a Valencia seguramente.
Al tener una referencia fija (en este caso más o menos fija), permite descansar de la monotonía de seguir rumbo mirando el compás (por si no lo recuerdan, no, no llevaba piloto automático.
El buque fue cobrando forma y estábamos en rumbo de colisión. Lejos, pero en rumbo de colisión. Recordad que íbamos a rumbo N y el buque en cuestión llevaba rumbo 330º. A pesar de la distancia, resultaba evidente que tendríamos que maniobrar, ya que si manteníamos el rumbo 0º, nos pasaría por encima.
Por unos minutos dudamos acerca de como maniobrar. Según el RIPA, deberíamos haber caído a Br, y cuando el buque esté ya pasando el través, cortarle la popa. Sin embargo, el buque (que a estas alturas ya veíamos que era un megacrucero) estaba lejos y caer a Br implicaba más millas, por lo que barajamos la posibilidad de caer a Er rumbo 45º, y cortarle la proa (estábamos lejos) para que el crucero nos deje por su Er.
Lo intentamos.
Sin embargo, las distancias en el mar son muy engañosas y estos bichos enormes van más rápido de lo que parece.
Caímos a Er, rumbo 45º, sin embargo, antes de llegar a la línea de crujía del crucero, se nos hizo palpable que no podríamos cortarle la proa con seguridad, por lo que corregimos rumbo, caimos a Br nuevamente, y navegamos rumbo 330º, el mismo que el crucero, para que nos deje por su Br.
Fue lo más entretenido, del día: navegar paralelo a menos de 100 mts al enorme Costa Magica durante unos metros, saludar a sus pasajeros y luego sí, cruzarle la popa cogiendo su estela.
Impresionante.
Aquí un vídeo del momento.
Al fin cruzamos su estela, como corresponde. Adiós Costa Mágica y adiós entretenimiento!
Algunas bacoretas hicieron acto de presencia, como siempre y nada más. Suerte que el ritmo de rapalas perdidas había bajado!
La meteo, pese a la ausencia total de viento, nos seguía siendo favorable. Luego del temporal del día 1, no queríamos más aventuras pasadas por agua, por lo que casi agradecíamos el rumb recto y tranquilo, pese al aburrimiento.
Con Valencia por el través de Br (siempre por GPS, os recuerdo), vimos un par de mercantes, algunos pesqueros, y poco más.
Nos planteamos como destino Sagunto, Burriana o Castellón, viendo que Oropesa de Mar era agregar una hora más a la travesía, debido a que el aburrimiento y la monotonía, hicieron que no viésemos la hora de llegar a tierra.
Al final, entramos Castellón. Luego de consultar a cofrades acerca de donde amarrar, optamos por la Marina.
Un 10.
Vacía, llena de espacio, repostaje 24 hs y un amarre a mi disposición que entraba el barco de Rodrigo Rato sin siquiera pasarle cerca a los barcos vecinos.
Este ha sido el peor día de todos, más que nada por el aburrimiento y la ausencia de cosas que contar.
Ducha, repostaje, pizza, gintonic en cubierta y a descansar.