No conozco la legislación portuguesa pero hace un tiempo leía como al navegante gallego Suso Leiro en una de sus singladuras polares, en una inspección rutinaria de los guardacostas daneses (creo), no solamente le requisaron una escopeta que llevaba en el barco (pensada para usar como defensa ante los posibles osos que pudiera encontrarse) sino que también se lo llevaron detenido por tenerla a bordo. Al final debió quedar en nada pero el pabellón se lo pasaron por ahí mismo.
