Pues yo es algo que veo prácticamente a diario, atraques confiando en pegar el gran frenazo antes de comerse el pantalán; el día que les falla el mando morse les toca salpicón de astillas y defensas, de postre broncazo al dente con los vecinos de pantalán.
Cuando llego a mi amarre pongo de los nervios a todos los que me siguen


pues atraco con la sola inercia del barco y como a ellos se les quema la paella
Cosas veredes
