Uno tocho:
Vaquero ordeñando, como siempre se reserva para la última la vaca puñetera.
- A ver qué me lías hoy jodía... Le decía mientras acomodaba taburete y balde.
Se sienta y se pone en faena y en cuanto llevaba un culín la vaca le tumba el balde con la pata derecha.
-Ya lo sabía yo, no falla.
Mira el granjero a derecha, a izquierda...y tras caer en la cuenta se quita el cordón de la bota y le amarra la pata al animal a un poste del establo.
De vuelta a lo suyo y cuando llevaba de nuevo un culín la vaca se lo derrama con la pata izquierda.
-Pues te voy a ordeñar quieras que no.
Con el cordón de la otra bota y abriendo de patas a la vaca el vaquero amarra la pata a otro poste.
-Ala, a ver si llegas con los cuernos.
Vuelta a ordeñar y al poco la vaca vuelve a las andadas esta vez con el rabo.
-Cagüen sos!! Cagüen to lo que se menea...!! Pues yo te ordeño aunque sea lo último que haga!!.
Tras comprobar que no le quedaban cordones ni nada a mano con que sujetar, nuestro amigo se quita el cinturón, lo anuda al rabo y se sube al taburete para amarrarlo a una traviesa del bajo techo. Al levantar los brazos se le vienen a los pies los pantalones libres de su atadura, momento en que entra en el establo su parienta extrañada por el retraso.
A la vista del cuadro la granjera exclama:
-MANOLO. ¿QUE COÑO ESTÁS HACIENDO?
-Cariño, voy a beneficiarme a esta vaca. Si te cuento la verdad no te la vas a creer.

salud.