
El tacto de la madera es agradable. El olor de las carpinterías también, y el de las casas de madera. Trabajarla de modo artesanal es grato y el buen artesano disfruta cuando cobra por su trabajo y cuando ve al cliente satisfecho con su encargo; ambos se deleitan contemplando la obra.
La madera es de una versatilidad que pocos materiales ofrecen. La inmensa mayoría de las coníferas son económicas y muy agradables de trabajar y, en buenas condiciones de corte y secado, bastante duraderas.
Explotada racionalmente es un recurso sostenible y que sólo genera riqueza y bien (oxígeno, paisajes hermosos, fauna variada...)
La nueva generación de adhesivos epoxídicos la trae de nuevo a la palestra...para algunos; para otros no ha dejado de estarlo nunca.
Deberíamos consumir sólo aquellas que estén certificadas en cuanto a su origen y legalidad, bastantes del hemisferio norte, y pocas del hemisferio sur...

las tropicales son las más castigadas...
Yo intento trabajar siempre que puedo con madera reciclada. Es casi una religión

sentir que, como un dios, puedes devolver a la vida a un madero destinado ya a la podredumbre o a la estufa...
