Pues suerte que no eran enemigos...
Sorprende la reacción del que sale indemne de seguir navegando en lugar de virar y acercarse al barco dañado. A lo mejor temían a que les tecibiera con el trozo de mástil suelto que parece romperse en la cara del proel, y en tal caso mejor un palo que dos, y nada mejor que dejarles contar hasta diez...
Saludos
