-Cariño, ahora que somos viejecitos y ya da igual hay algo que siempre te he querido preguntar y nunca me he atrevido...¿tú me has sido infiel alguna vez?
-...pues ya que sacas el tema te diré que sí, que te he sido infiel tres veces.
-¿tres?, ¡vaya!...¿cómo fué la primera vez?
-¿recuerdas cuando nos casamos y nadie nos concedía la hipoteca y de pronto aquel banquero cheposo con los dientes verdes y verrugas en las manos nos la concedió con unas condiciones estupendas y sin más aval? Pues con ése.
-¡Dios mío, con el asquito que daba ese hombre! y te acostaste con él sacrificándote para poder comprar el que ha sido nuestro hogar tantos años y jamás me lo reprochaste, ¡qué mujer tan extraordinaria!...por cierto, ¿la segunda vez...?
-La segunda vez fué cuando te pusiste tan malito y el seguro no cubría la operación porque decían que era experimental y llegó ese médico, el enano bizco de la halitosis que se tiraba tantos pedos y que resultó ser una eminencia y te operó gratis?: ¡pues con ése!
-¡Díos mío, me quedo sin palabras...te sacrificaste de nuevo por mí y jamás lo dijiste, nunca te oí ni un reproche, ¡qué mujer!....oye, ya dime, ¿la tercera vez cómo fué?.
-¿la tercera? ¿recuerdas cuando querías ser presidente del club náutico y te faltaban setenta y cinco votos?...
