Eso es lo triste, quitan los chiringuitos porque contaminan y atraen gente, al final lo que ocurre es que vamos por nuestra cuenta y siempre aparece ese pequeño porcentaje de guarros que hacen que la mayoría también lo parezcamos, porque mira que son pocos pero ensucian como campeones.
A veces las autoridades deberían pensar un poco en las consecuencias de sus actos, seguramente no hay ahora mucha menos gente que antes ... pero antes los dueños de los chiringuitos seguramente se encargaban de mantener la isla en condiciones por aquello de que sus clientes no se encontrasen un sitio lleno de porquería.
Mejor no brindo ... o sí, aunque sea para pasarme el rebote ...



salud!!!