Corsario del Cantábrico
Hace años que descubrí esta taberna y por ella me he dejado caer cada vez que he necesitado escuchar el consejo de los viejos lobos de mar.
Me crie a orillas del Cantábrico y cada vez que puedo procuro adentrarme en él, ya sea en barco o buceando en sus profundidades, soy de esos que echan de menos el olor a salitre si pasan tiempo tierra adentro.
Voto a Dios que no ha sido por tacañería el no haber invitado a una ronda hasta ahora y empeño mi palabra en que mis mayores me educaron en la generosidad y siempre que puedo gusto de invitar a mojar el gaznate a los amigos. Pero la vida me llevó a ejercer el corso en este y otros mares y ya se sabe que los corsarios solemos hacernos merecedores de muchos y no siempre dignos enemigos, es por eso que cuando recalo en tabernas muy transitadas suelo sentarme en mesa alejada, a poder ser a media luz y con vistas a la puerta y allí ahogo la sed en vino, cerveza o ron, según el dinero que haya en la bolsa.
Espero que esta breve presentación sirva para empezar a pagar deudas pendientes con los parroquianos de esta taberna, así que si gustan acérquense a la barra y beban a mi salud que esta noche estamos entre camaradas.
Personalmente hoy tomaré ron del Caribe, ustedes pidan lo que más les plazca, esta noche la bolsa no es un problema.
Salud!
|