Re: La barcos tienen alma, los coches no
Nos pasó exactamente lo mismo que a nononono, es más parece que podríamos contar la misma historia. Cuando ya no cabíamos en nuestro 24 pies y decidimos cambiarlo mi hijo se pasó una tarde entera llorando en una esquina del sofá, pasado el tiempo y ya con barco nuevo seguía acordándose, incluso tuve que llevarlo a que lo viera
|