Sin ánimo de emular a los gurus de esta docta Taberna, te doy mi humilde opinión sobre el tema, en el bien entendido supuesto de que jamás lo he puesto a prueba con vientos de 30 Kn. Pero de esta forma seguro que sale alguien o corrigiéndolo todo o añadiendo su parecer.
Para poner el barco a la capa, hay que jugar con las dos fuerzas que intervienen, el foque que nos hará caer y la mayor que nos hace orzar.
Hay barcos, en vela ligera es muy normal, que se detienen por completo sólo acuartelando el foque, con la mayor en banda y la caña totalmente a sota. El barco tiende a orzar con sólo el foque avanzando muy poco y, cuando supera su ángulo de ceñida, la propia fuerza del viento hace que retroceda a su posición inicial. Es la maniobra típica para aguantar el barco en las salidas de regata. El barco deriva poco a poco.
Lo mismo, pero cazando algo la mayor, te hace derivar avanzando poco a poco según regules escotas.
En crucero, hay que tener en cuenta que un génova enrollado a la mitad, es difícil que al acuartelarlo haga su función y compense la fuerza de empuje de la mayor. Por descontado que cazando mayor a tope, si no se ha reducido convenientemente, el barco seguirá avanzando. En este caso, bajo mi punto de vista, y según el diseño del casco, mejor recoger mayor al máximo, llevar la botavara a crujía y dejar que sean el foque enrollado y el timón a sota los que trabajen. Bien compensado, el barco abatirá lentamente.


para estas horas.