Dura la vida del marino sin duda...menos mal que yo estoy tan ricamente trabajando como un burro atado a una noria y no tengo que sufrir esos padecimientos.
Por cierto que me recuerda el chiste del que se fué a confesar y le dice al cura: Perdóneme padre porque he pecado, he tenido sexo hasta desollarme el miembro con las cinco turistas suecas que vinieron por el pueblo la semana pasada...
Muy irritado el cura le regaña: "Hijo mío, aquí venimos a confesarnos...¡NO A VACILAR!
