Ya quisiera yo haber tenido algo así hace dos años.
Fondeado en la Ensenada del cabrito, nos fuimos a cenar y tomar una copa al puerto de La Sabina, naturalmente en la auxiliar.
A la vuelta, con noche cerrada como la boca de un lobo, las pasé canutas para encontrar mi barco entre los muchiiiisimos que estábamos mas los muchiiiisimos que llegaron al fondeo esa noche.
Y decir que si no es por un cofrade de esta taberna, todavía estaría buscando.
Llegamos con la última gota de combustible.
Allí pensé en poner luces de puticlub para que no me vuelva a pasar lo mismo.
