
Lo único extraordinario que se produjo a principios de Mayo fue la Tormenta Tropical Ana " que era la típica de las tormentas de pretemporada con nombre, que a menudo se forman a lo largo de los límites frontales (de Norteamérica), en asociación con una vaguada en la corriente en chorro. Este método de formación difiere de las tormentas durante el pico de la temporada, que se originan principalmente de sistemas de baja presión que se mueven hacia el oeste de África, y son independientes de los límites frontales y la corriente en chorro" (cito del boletin de predicciones del Hurricane Center de Miami).
La temporada oficial de huracanes comienza el 1 de Junio y termina a finales de Noviembre. Por otra parte, el fenómeno el Niño, hacia predecir aumento de los fenómenos de huracanes, pero en la época pico.
He estado buscando los boletines Meteo que recibimos de Inmarsat y no los encuentro, pero recuerdo perfectamente que Ana (nombrada asi como Tormenta Tropical), fue una "hija" menor de la depresión que a finales de Abril principios de Mayo se formo en la zona, y fue esa la borrasca -la depresión madre-, la que nos encontramos en el Atlantico Norte de camino hacia Azores. En esta zona del globo, las referencias habituales no nos sirven. Para que nos hagamos una idea, la info meteo ya no predice vientos inferiores a 20 KNTS. Perdón, cuando los predice ya ni los menciona: "20 knts. or less"...En el Atlantico Norte, vientos de 45 knts., no son extraordinarios.
Recuerdo perfectamente, que desde el inicio de nuestra travesía (25-26 de abril), a la luz de los isobáricos y de los informes meteo, tuvimos la obsesión de hacer Este, es decir, empezar a ceñir casi con los Alisios, porque lo que veíamos al Norte no era precisamente confortable. Con ello, aceptamos una navegación "incómoda" pero conservadora, acorde además con el tipo de barco que trasladábamos (monocasco 50 pies jeanneau de rigurosa serie), obsesionados también, con hacer "sufrir" lo menos posible al barco y al bolsillo del armador. Con esa navegación lográbamos "eludir" el grueso de la borrasca, aunque no es la ruta recomendada por derroteros de renombre. Lo mismo que nosotros hicieron barcos tan poco sospechosos de su caracter ceñidor como el Stad Of Amsterdam que llegó "sólo" unos dias antes que nosotros.
A 1.000 millas de Horta, ya la NOAA empezó a advertir los paralelos y meridianos entre los que la borrasca podía hacer más daño (holas de 8-9 metros, vientos de 40-50 knts), también del giro hacia el SE que estaba tomando. Nosotros veíamos que nos acercábamos a la zona peligrosa, pero inevitablemente, porque la otra opción era dar más Este y no parar en Azores. De hecho hubo unos dias en que arrumbamos a San Miguel (la isla más oriental de Azores), en lugar de a Horta, porque lo que habia encima no nos gustaba nada.
A pesar de toda esa estrategia "conservadora", la mar de fondo de popa hizo su aparición, y las olas empezaron a "subir" al barco. Consecuencia de ello, toda la electrónica, que en los barcos de recreo se coloca en "cubierta", se fue a tomar por cu... y también el piloto automático. Con medio foque, el viento y la mar nos lanzaban a 8-10 knts. sostenidos, aunque con un aparejillo de fortuna lográbamos gobernar desde la camareta cual riendas de caballo, sin mojarnos demasiado. Asi estuvimos 8 dias aproximadamente, en los que también nos quedamos sin el cuadro de arranque del motor, completamente sulfatado. Lo lográbamos arrancar para cargar baterias, haciendo contorsionismo dentro del cofre en que se aloja el morse, pero juro que nos daba mucha pereza apagarlo.
No quiero aburrir al personal con más peripecias, pero lo que si quiero dejar claro, es que todo esto no tiene nada de extraordinario. Es normal en esas latitudes. Cuando acababa la guardia y me alojaba en el camarote de popa, a cada ola que nos "atrapaba", el zarandeo era brutal, pero cuando veia bajar el nivel del agua en la bañera desde el portillo que daba allí, me tranquilizaba, -esta no nos ahoga me decía yo-, venga, hasta la próxima.
A unas 200 millas de Horta, la mar de fondo continuaba, pero el viento nos roló a proa otra vez. Ya sin motor, solo con 1/4 de foque logramos gobernar a unos 35 ° del aparente, y digo aparente en el sentido más literal, porque no había anemómetro y no se veia nada. En esas últimas millas el Inmarsat empezó a escupir los avisos de socorro de diferentes barcos de la zona, ahi fue cuando se avisó que era el Esperanza del Mar el que tomaba el relevo del mercante que rescató al catamarán. Por supuesto nosotros estábamos muy al Sur y al Este y no podíamos ni plantearnos acercarnos a la posición del suceso.
Al cabo de unos meses pude hablar en el ISM con personal del Esp. del Mar que habia socorrido al padre de la desaparecida Inés. Estos profesionales, todavía estaban descompuestos cuando recordaban el suceso. Tuvieron que comerse toda una borrasca del copón para poder acercarse al lugar del naufragio, encontrar al naúfrago y encontrarse con el cadáver de la niña.
El ISM y el Esp. del Mar están preparados para socorrer a "los trabajadores del mar", pero por supuesto, pusieron el 200% de sus fuerzas y pericia para llegar lo antes posible a la llamada de socorro, que en este caso era de navegantes "de plaissance". Y lo que se encontraron fue lo que se encontraron. Un drama del copón. ¿que hacian esos niños alli?. Y aqui me paro, lo siento pero no puedo seguir escribiendo