Hace un par de años, saliendo al mediodía de Palma con destino a Barcelona al día siguiente de una tramontanada espectacular, vimos durante largo rato Cabreara por la popa, Mallorca y la Dragonera por estribor, e Ibiza por babor, todas a un tiempo.No creo que sea habitual, pero la visibilidad era excelente.
A media travesīa seguíamos viendo Mallorca por popa y veíamos la península a proa.
En otra ocasión, en una travesía diurna y hallándonos a mitad de camino, sobre las cuatro de la tarde teníamos a proa una tormenta con una vasta extensión de cielo muy negro que tapaba el sol, y por detrás de la tormenta, sobre el horizonte, el sol iluminaba unas montañas que por su silueta podían ser Montserrat.
El espectáculo duró varios minutos, algo así como un cuarto de hora o veinte minutos, y de repente algo cambió en la disposición de las nubes y las montañas que veíamos detrás del horizonte desaparecieron, cual si quitaran una fotografía, y en las cuatro horas que nos quedaban de luz ya no volvimos a ver nada, y no empezamos a ver las luces de la costa hasta muy entrada la madrugada.
Son instantes marcados, supongo, por una coincidencia de factores poco habituales, pero que permiten gozar de situaciones que ya no olvidas.
Lo que si no es nada excepcional en días claros, sobretodo si sopla Norte, es ver el perfil d Mallorca en el trayecto de aproximaciòn al Aeropuerto del Prat enter Vilanova y el Prat.
Saludos
