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Predeterminado Re: ¡No me quiero hundir!

El RAINMAKER.

Gunboat es un astillero norteamericano con sede en Wanchese, Carolina del Norte y especializado en la construcción de catamaranes de lujo desde 40 hasta 77 pies, aunque llegó a construir uno de 90 pies (http://www.gunboat.com/). Estos catamaranes se construyen íntegramente en carbono y sus interiores son a todo tren, un lujo reservado para pocos bolsillos. Aquí tenéis un vídeo de este astillero:



El más pequeño de la gama es el G4, un cata de 40 pies dotado de foils, que se hizo famoso esta primavera en las regatas de Saint Marteen en el Caribe cuando su tripulación se lo puso de sombrero…

Nuestro protagonista es el Rainmaker, un Gunboat 55, número uno de la serie y valorado en 2,5 millones de $. Al ser el primer casco, fue exhibido en varios salones y recibió varios premios:

https://vimeo.com/100136155











Uno de sus gemelos:



A finales de 2014 el Rainmaker fue llevado al astillero donde nació, en Carolina del Norte, con el fin de hacer una puesta a punto y trabajos propios de la garantía, con vistas a su inminente traslado al Caribe, concretamente a Saint Marteen, para la temporada de regatas del Caribe.

El 28 de enero de este año, revisado y a punto, aprovechando una ventana meteo (que finalmente no sería tan buena como se preveía), el Rainmaker zarpó de Wanchese (NC) con destino a Saint Marteen. Le esperaba una travesía de unas 1200 millas.

La tripulación estaba formada por el armador Brian Cohen y su hijo, junto con el patrón Chris Bailet y otros dos tripulantes profesionales, todos ellos con muchas millas navegadas y sobrada experiencia.

El 30 de enero, el Rainmaker llevaba 36 horas de travesía y estaba a unas 200 millas del Cabo Hatteras y a 460 de Bermuda, navegando con olas de 5 a 6 metros, vientos de 30/35 nudos con chubascos de hasta 40, tres rizos a la mayor y un tormentín, con viento por la aleta y estable en cuanto a rumbo. La cosa parecía controlada hasta que, de repente, alrededor de las dos de la tarde se vieron sorprendidos por un violentísimo chubasco que calcularon de 70 nudos, que tiró el palo abajo (según el patrón, se trataba de un fenómeno meteorológico conocido como microburst, algo así como un microtornado pero de arriba hacia abajo).

Rápidamente la tripulación se puso al tajo, despejar la cubierta, liberar el aparejo y salvar lo salvable. Al caer, el palo destrozó parte del roof, dejando abierto un agujero tremendo en el techo, pero los cascos estaban intactos. El aparejo fue liberado y tirado por la borda. Gran cantidad de fluido hidráulico quedó por cubierta, convirtiéndola en una pista de patinaje.



Antes de encender el motor, la tripulación comprobó que cabos, el tormentín y parte de la jarcia estaban en el agua alrededor del casco de babor y rodeando la hélice de este motor, por lo que sólo era posible encender el motor de estribor y a pocas revoluciones, para evitar una avería mayor por si se enganchaban los cabos en la hélice, por lo que apenas podían hacer tres nudos.

Mientras parte de la tripulación trabajaba en cubierta, otros conectaron el EPIRB, y establecieron contacto por teléfono satélite con el Coast Guard, desde donde, tras asegurarse que no había peligro inminente de hundimiento, empezaron a preparan un plan de rescate.

Desde el Coast Guard avisaron al Ocean Crescent, un mercante en ruta desde el México hasta Halifax (Canadá) el cual se encontraba cerca de la posición del Rainmaker. Puestos en contacto con él, lanzaron dos bengalas para indicar la posición.

El Ocean Crescent:



Lo que desde tierra les dijeron no eran buenas noticias: el tiempo empeoraba, se esperaban chubascos de hasta 60 nudos y, además, estaban al límite de la autonomía de los helicópteros, pues sólo dispondrían de 18 minutos de vuelo estacionario en la zona y siendo cinco los tripulantes a evacuar era un tiempo muy justo. Tras valorar la situación, con un frente en camino, sin poder usar la propulsión, con una gran abertura en el roof y al límite del radio de acción del rescate aéreo, en el catamarán asumieron que lo más sensato era abandonar el barco. Desde el Coast Guard informaron que habían despegado de la base de Elizabeth City (Carolina del Norte) un avión Hércules C-130 (para monitorizar la operación y lanzar una balsa si no se podía evacuar desde el helicóptero) y un helicóptero MH-60 Jayhawk. Para facilitar el rescate al helicóptero, que dispondría de poco tiempo, en el Rainmaker intentarían evacuar a algún tripulante al Ocean Crescent.

Cuando el mercante llegó a la zona,se situó a barlovento del catamarán para intentar hacer de pantalla. Pero pronto vieron que con esas condiciones de mar y viento, la evacuación desde el mercante iba a ser imposible, pues con una ola, la hélice del Ocean Crescent llegó a estar a pocos metros del casco del Rainmaker.

El Rainmaker visto desde el puente del Ocean Crescent



Nada más llegar el helicóptero al lugar, alrededor de las cinco de la tarde, comenzó el rescate de los cinco náufragos, que ya estaban preparados para ello. Operaciones de salvamento vistas desde el Ocean Crescent:



Una vez a bordo del helicóptero, vuelta a casa, pero en vez de ir a la base en Elizabeth City, tuvieron que aterrizar en Manteo, pues estaban muy cortos de combustible.

En cuanto llegaron a tierra, empezaron a gestionar el rescate del barco. Dos días después zarpó de Elizabeth City un atunero hacia la zona donde se había abandonado el Rainmaker. Al llegar, con unas condiciones de viento de 50 nudos y ola de seis metros, lo único que encontraron fueron algunos restos (una colchoneta, defensas …). Dos días después, ya con mejores condiciones meteorológicas, se hizo una búsqueda desde un avión, pero ni rastro del catamarán.

El 16 de junio de este año, casi cinco meses después de su abandono, el portacontenedores Chicago Express, de la Hapag Lloyd navegaba en ruta desde Charleston hacia Le Havre cuando en posición Lat 35.36.282 N, Lon 062.17.187 desde el puente avistaron lo que parecía un barco abandonado. Era el Rainmaker, que cinco meses después, después de haber sufrido temporales y huracanes se negaba a hundir en medio del Atlántico…

Punto de avistamiento:





Como podéis ver, ha perdido todo el roof y está semihundido, pero sigue a flote...



Una de grog

Editado por chukel en 07-12-2015 a las 13:07.
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