Ya conocía esa historia, Malamar.
Es cierto que a la Mar hay que tenerle respeto. Nunca hay que bajar la guardia. No sabemos lo que falló.

En determinadas circunstancias, hay quien sostiene que se defiende mejor con un barquito de siete metros, hay quien quiere una golete de cuarenta metros y tres palos. Sigo diciendo que para gustos, los colores, pero lo importante es saber lo que se tiene entre manos, el buen hacer marinero del patron, el conocimiento del barco, la confianza de la tripulación...
Yo sigopensando que el Sharki es un escelente barco, y eso no exime de que se rompa.