Buenas, cofrades:
¡Excelente reflexión, cofrade Ignius, sobre el cambio a mayores esloras!
El principio "burro grande, ande o no ande", es especialmente arriesgado en el mundo de la náutica de recreo; uno puede verse comprando algo que no pueda mantener, y malvendiéndolo si vienen vacas flacas. Hay que recordar que los gastos de mantenimiento no crecen exponencialmente con la eslora; crecen insultantemente.
Por otra parte, hay que tener en cuenta dos factores. Por un lado el envejecimiento (no el del barco, el mío

): yo considero preferible tener un barco en el que pueda manejarme en unos años; y por el otro, el familiar: a lo mejor dentro de unos años los hijos vuelan y no tiene interés tener un barco tan grande como cuando necesitas que quepa toda la familia.
También estoy de acuerdo en que cuando uno vende un barco sólo debe llevarse las cosas con valor sentimental:
tus prismáticos,
tu compás de marcaciones,
tu cuadro de nudos...
Finalmente, y medio en serio medio en broma, recuerdo la regla de las esloras: "Debes tener un barco cuya eslora en pies sea igual a tu edad en años" (caramba, esto me coge unos cuantos años viejo

)
Suerte con la venta y con la elección del nuevo cascarón.
