Cita:
Originalmente publicado por Prometeo
Y que culpa tiene el armador de la bronca entre el mecánico y funcionario.
Mira, yo soy muy respetuoso con la autoridad. Creo que la autoridad es la que garantiza mi libertad. Ni se me ocurre faltarle al respeto a la policía o Guardia Civil. Si no existieran viviríamos bajo la ley del más fuerte y gracias a la autoridad y las instituciones, disponemos de la seguridad jurídica y la seguridad y la libertad.
Sin embargo, todas las autoridades saben que no deben abusar del mandato que la sociedad pone en sus manos y la inmensa mayoría se comportan con educación exquisita y respeto de la ley . La amenaza de un expediente por culpa de la actuación de un tercero, me parece tan absurdo como esas condenas tribales absurdas que para lavar la afrenta realizada por un padre o un hermano se ejecuta o se viola a la hermana.
No señor, no quiero que se me confunda con un irreverente antiautoritario,maine al contrario soy un enemigo declarado de la educación antiautoritaria que nació para evitar la frustración y acabo generando millones de frustrados, pues la frustración absoluta es tan destructiva como la ausencia absoluta de frustración. Yo soy de los que saben acatar y de los que han aprendido muy bien que para saber mandar, antes hay que saber obedecer.
Sin acritud
 
|
[/quote]
Yo creo que, afortunadamente, nuestra sociedad ya no está basada en la autoridad jerárquica. Aunque sigan existiendo poderes distribuídos de manera más o menos justa, creo que somos más una sociedad de cooperación que una autoritaria, y no hemos caído en el terrible caos con que se amenazaba tiempo atrás.
Que alguien controle los excesos de velocidad o aplique una sentencia a quien ha quebrantado las reglas de juego me parece normal, pero es un trabajo más, no creo siquiera que involucre autoridad, como cualquier cargo público, que está para servir a los demás y no para que le sirvamos los demás, lo contrario, afortunadamente (en nuestra sociedad, no en otras), ya ha quedado desfasado.
Pero claro, determinadas personas, y a veces, grupos completos de funcionarios, parece que todavía siguen anclados en un obsoleto anacronismo..
