9 de diciembre – A mitad de camino
Son las doce y media de la mañana, en mitad de ninguna parte, o no … de hecho lo que estamos es a mitad de camino de la isla de Santa Lucía, que es a donde vamos, hace un rato nos hemos cruzado con un carguero que iba camino a Cabo Verde, anoche nos cruzó la popa uno que iba a Irlanda. Poco a poco entramos en aguas más pobladas, de hecho, ahora mismo estamos en la ruta que siguen los mercantes que se dirigen a Europa desde Brasil, y nos acercamos a toda velocidad a lo que César llamó ayer “el embudo. Se trata de esa zona en la que empiezan a confluir los veleros que han salido desde Canarias a rumbo directo, o desde Cabo Verde los que han optado por una ruta más meridional, y que se dirigen a las distintas islas caribeñas. Obviamente, ello supondrá un incremento gradual de avistamientos lo que, junto a esa impresionante tecnología que nos permite recibir correos electrónicos a bordo o hacer llamadas telefónicas, hace que nos demos cuenta de que esa sensación de que estábamos fuera del mundo no era más que eso, una simple sensación.
El viento ha arreciado un poco, no mucho, y rolado otro poco, tampoco mucho, sólo lo suficiente como para hacernos ir a velocidad express y hacer un rumbo algo más directo a destino. De hecho, no sólo aumenta la velocidad y cantidad de millas recorridas, sino también lo que se llama VMG, unas siglas que usamos los navegantes y que forman parte de ese lenguaje que utilizamos para que los que no navegan piensen que somos aguerridos lobos de mar y una especie aparte (que lo somos, pero no se lo contéis a nadie).
Ah, ¡¡vale!! Os explico lo de la VMG, significa “Velocity Made Good” o, lo que es lo mismo, te indica cuánto te estás acercando en realidad a tu objetivo teniendo en cuenta ángulo y velocidad de aproximación, es decir, imagínate que vas a toda pastilla pero en ángulo recto respecto a tu rumbo ideal, pues tu VMG será un desastre, es más, será tan desastrosa que será negativa. Pero si tu ángulo respecto a tu rumbo ideal es de menos de 45 grados, siempre será positiva, y coincidirá tu VMG con tu velocidad cuando tu ángulo respecto a ese rumbo sea de cero, supongo que la traducción más correcta es “Velocidad Efectiva”. Espero haberme explicado bien … pero al final lo que cuenta es que estamos corriendo y nuestro ángulo respecto a la línea de rumbo ideal es relativamente pequeño, lo cual ha hecho que en las últimas 24 horas hayamos recorrido 240 millas efectivas, es decir, que nuestra VMG ha sido de 10 nudos constantes, la velocidad del barco era algo mayor y permite compensar la diferencia de ángulo. Un efecto colateral que esto ha tenido es que en las últimas 36 horas hemos incrementado nuestra velocidad y VMG de tal modo que en cinco días hemos recorrido exactamente 1000 millas efectivas (una media de 200 diarias, nuestro objetivo), y que durante el día de hoy acabaremos encontrándonos a menos de 1000 millas de nuestro destino. Ello supone que habremos recorrido ya dos tercios de nuestra ruta desde Tenerife, y bastante más si contamos desde Cádiz, me atrevería a decir que tres cuartos.
El ambiente a bordo es bueno, la moral alta, navegamos deprisa y con el barco estable, bajo un cielo claro y despejado de día y repleto de estrellas por la noche, sobre un mar de un profundo azul que adopta acerados tonos oscuros por la noche.
Han pasado tres horas desde el párrafo anterior, durante cuya redacción fui sumariamente convocado a cubierta junto con el resto de la tripulación para la ceremonia de imposición de castigos … pero no a nosotros, sino a un par de botellas de cava que fueron decapitadas por el Capitán según el estilo de los húsares al objeto de celebrar no sólo que vamos a toda pastilla sino eso de que en unas horas estaremos a menos de mil millas de nuestro puerto de arribada, y a unos cuantos miles del Club de Mar, base habitual de Ocean Phoenix.
La celebración ha sido absolutamente increíble, pues el cava y el aperitivo han sido seguidos por un delicioso ágape a base de patatas al horno, ensalada y solomillo a la plancha, regados con un estupendo Rioja y seguidos por una no menos fenomenal tarta de manzana hecha a bordo por nuestra chef residente, Emma. A mí me dijeron que íbamos a cruzar el Atlántico a vela, no a bordo de la versión flotante del Ritz … pero no seré yo quien se queje.
Y esta tarde dicen que toca sesión de cine, más que nada para asegurarnos de que ese pedazo de plasma no está como simple objeto de decoración. Lo que sí es un interesante objeto de decoración es el cuadro que cuelga en el mamparo popel de la dinnette y que retrata a una esplendorosa Marilyn Monroe con un precioso lema “Love me like you miss me” … que viene a ser “Ámame como si me echases de menos”. Su autor, Domingo Zapata es un cotizado pintor mallorquín afincado en Nueva York, cliente habitual de este barco, y que regaló la obra a Juan Luis en agradecimiento por los buenos ratos pasados a bordo.
Ahora vamos a ver la peli, mañana os cuento más cosas.
Ocean Phoenix, en alta mar, Jaime Darder.



salud!!!