12 a 14 de diciembre – Aproximación final
El viento ha caído algo en los últimos días, desde el viernes para ser exactos, con lo que seguimos a buen paso en comparación con otros barcos con los que nos encontramos, no muchos, de hecho desde el jueves hasta ayer no habíamos visto a nadie. Sin embargo, entre ayer y hoy hemos encontrado y adelantado a tres veleros que yo sepa, y nos hemos cruzado con un par de cargueros.
Ayer por la tarde estuve hablando por radio con el “Lufi of Guernsey”, un velero de unos once metros tripulado por tres valientes que habían salido de Inglaterra hace algo más de un mes y se dirigen aquí al ladito, nada menso que a Nueva Zelanda, aunque tienen previsto parar en Martinica para pasar las fiestas de Navidad.
Es curioso que nosotros pensamos que vamos despacio porque en vez de los diez nudos de “velocidad estándar Ocean Phoenix” vamos entre siete y ocho, pero los hechos nos demuestran lo contrario, todos los barcos que alcanzamos vana a cinco y medio, a veces a seis, y muchas veces a menos … de hecho ahora estamos alcanzando a un velero de unos 115 pies (más grande que nosotros) que navega a vela y, según el AIS, a tan solo cuatro nudos, mientras nosotros avanzamos a casi ocho.
Como anteayer teníamos la sensación de que estaba todo el pescado vendido, el Atlántico ha decidido hacernos unos cuantos “regalitos” de despedida en forma de roles y caída del viento, por lo que hemos trasluchado tres o cuatro veces, preciosas puestas de sol y amaneceres que parecían pintados al pastel, un mar suave que no nos zarandea como unos cientos de millas atrás, alguna pequeña avería de esas que pasan en todas las travesías y que se arreglan con toda normalidad, cosas del estilo de tornillos que se aflojan, bulones que amagan con despasarse, etc .., en fin, nada serio, sólo lo justo para que las cajas de herramientas salgan a cubierta y toda la tripu trabaje un poco .. y también se ha puesto de nuevo en marcha “Ocean Phoenix Pesquerías Transatlánticas” con un saldo de tres dorados y una preciosa sirviola en menos de cuarenta y ocho horas.
A bordo ya suenan ritmos caribeños anticipando la llegada, se preparan las últimas comidas de la travesía, las guardias se difuminan pues quien más quien menos está en cubierta deseando saborear las últimas millas … y nuestro destino, Marigot Bay, en la isla de Santa Lucía, está a menos de 100 millas de nuestra proa, llegaremos esta noche, sí o sí … sólo el viento decidirá si llegamos en este lunes día 14 de diciembre de 2015 o mañana martes …
Atrás queda una travesía hermosa, tranquila para lo que suele ser este tipo de viajes, risas, algún sobresalto, más risas, interesantes conversaciones, ratos para la meditación, momentos de acción trepidante, el Atlántico, un nuevo sueño en forma de objetivo cumplido para todos nosotros. Al frente tenemos el Caribe, cuyas aguas ya estamos acariciando y cuyas tierras pisaremos en unas horas, unos días de asueto, la vuelta a casa y, sobre todo, la certeza de una amistad surgida de la camaradería que une a un grupo de personas que, juntas, consiguen coronar un objetivo común, ni más ni menos que una tripulación: Juan Luis, César, Emma, Miguel, José, Óscar, Lluis, Xavier y yo mismo hemos completado lo que vinimos a hacer… hemos cruzado el Atlántico sin contratiempos reseñables, personas y barco llegamos sin daños, quizás un poco más cansados y más sabios que al partir, pero satisfechos y alegres por lo logrado … Y Duna, nuestra perrita navegante que culmina su tercera travesía Atlántica, nos mira, suspira, busca la sombra, consigue algún mimo … y sigue descansando.
Acaba de anochecer, estamos a unas 40 millas de nuestro waypoint, una vez alcanzado el cual viraremos al Sur para dirigirnos a Marigot Bay, donde nos esperan un par de días de asueto y descanso antes de dirigirnos hacia Guadalupe.
Hoy hemos visto dos barcos más, el ya mencionado velero de 30 metros que iba muy despacio, con rumbo a Martinica, nos ha extrañado su configuración vélica, pues iba con el tormentín y la mayor rizada, algo incongruente con la suave brisa que nos empuja. Juan Luis les ha llamado por radio, pero no han contestado, así que ignoramos si tienen algún problema o están navegando despacio a propósito. Por la tarde, a una milla aproximadamente, hemos visto otro velero que navegaba con mayor y spinaker, también le hemos adelantado y seguimos hacia adelante.
Debido a que el viento nos obliga a llevar un rumbo por debajo del ideal, es casi seguro que en un par de horas tendremos que trasluchar para poder entrar a Santa Lucía por el Norte, que es el camino más corto hasta nuestro fondeadero. Ahora mismo, César está junto a mí, practicando con su guitarra, cada día lo hace mejor y lo cierto es que las tranquilas melodías que hace sonar contribuyen a un ambiente relajado y agradable a bordo.
Emma, como cada noche, está preparando la cena, que será nuestra última cena en el Atlántico, la siguiente será en el Caribe mañana por la noche, será una cena de celebración por haber cumplido nuestro objetivo, y también será la despedida de Miguel, que nos deja el miércoles por la mañana para emprender el regreso a su querida Pamplona.
Empezamos también a recibir los avisos de las emisoras costeras de VHF, con partes meteorológicos y avisos a navegantes, ahora mismo estamos escuchando el informe que emiten desde Martinica, en francés … nuestros queridos gabachos, siempre tan considerados, emiten únicamente en su idioma, a diferencia de lo que hacemos en España y otros muchos países, donde esta información se emite en el idioma nacional y también en inglés, para que podamos entenderlo todos … en fin, los cruasanes son así, y nosotros asá …
Y Ocean Phoenix sigue deslizándose suave y majestuosamente sobre las olas mientras llegan risas desde la bañera.
Ocean Phoenix, aproximándonos a Santa Lucía, Jaime Darder.



salud!!!