Por eso lo puse. El óxido de cobre es un veneno además que para los humanos también para las incrustaciones que gustan de adherirse a la obra viva de los barcos. En Las Palmas de Gran Canaria conocí hace bastantes años un velero de madera de unos 20 Mt cuyo casco estaban forrando de plancha de cobre de 1 m/m de espesor. Parece ser que en la antigüedad era bastante frecuente esta técnica.
