Una jornada excelente en excelente compañía.
Faltó la preceptiva visita al Museo Naval, por iniciativa del Capitán Altair, pero en cuanto pueda localizar unas fechas proclives en el calendario, intentaré no perder la ocasión.
La grumetilla prefiere sin duda una tarde con las amigas en el Starbucks, pero en el lado positivo siempre juega el exótico encanto que los italianos ejercen sobre las chicas. Lo uno por lo otro, eh Malamar?.
El rinoceronte lo recibirá sin duda N'Guebo, que estoy seguro que lo preciará en toda su magnitud y dejará unas palabras de agradecimiento. Por mi parte y en su nombre; muchísimas gracias por este pedacito de entrañables recuerdos que me ha sido entregado para su custodia, hasta en tanto se encuentre en poder del príncipe Nubio, cuyo primo Mo'Kele, como la mayoría sabéis, tuvo que abandonar junto con N'Guebo precipitadamente la aldea a causa de la escasez de rinocerontes.
Y gracias también al entrañable Mapu y su agradable compañía. Mapu es siempre un trocito de Taberna del Puerto que lleva allá donde va su simpatía, su sencillez y su bondad.
Lo que no se ha contado acerca de nuestro periplo post-cónclave, es que la presuntamente accidental salida por la carretera de extremadura fue intencionada. Su objetivo fue que pudiésemos disfrutar, una vez más, de la puesta de sol. Necesario para comenzar a arranchar el navío para la noche.
Ahh, y el vermouth!... excelente. Hacía tiempo que no disfrutaba en una tasca con tal solera de un licor tan señero. Magnífico.
Señores, todo un placer que espero se vuelva a repetir.
Nuestro lema fue: "Más calidad que cantidad".
Rog