Efectivamente Akakus. Una pila. Una simple pila... Pero me pilló tan aburrido que pinché el enlace. Y ese enlace me llevó a otro enlace, y a otro, y a otro... Y yo, totalmente convencido de que eran fakes: o hay una pila de botón escondida por algún sitio, o lo han "cargado" previamente con un chute de voltios... Pero en alguno de los videos los electrodos eran de aluminio y de cobre. Pues de eso si que tengo yo en casa, pensé. Por qué no pruebo? (estaba muuuy aburrido). Total, que decido salir de dudas. Lleno un vaso con agua del grifo, le disuelvo dos cucharaditas de sal e introduzco un trocito de perfil del enrollador que me sobró de la instalación y un cachito de tubo de cobre, le conecto los bornes del tester, uno al perfil de aluminio y el otro al tubo de cobre y, voilà: 0,7V

. Me quedé flipao.
Sin haber recibido corriente alguna previamente, aquella tontería de experimento me estaba ofreciendo electricidad. Muy poquita, es cierto. Pero a mí, si me pareció interesante. Lo suficiente como para seguir investigando.
La primera de las lineas de investigación me llevaba (siguiendo links) a las baterías de flujo, cuyo funcionamiento es idéntico a las pilas galvánicas o voltáicas (nuestro experimento) pero recargables (de ahí lo de llamarlas baterías, y no pilas). Lo interesante de estas baterías es que la recarga es química y no eléctrica como en las que utilizamos habitualmente. En estas baterías los electrodos están sumergidos en electrolitos diferentes unidos por un puente salino o placa porosa que únicamente permite el flujo de cargas eléctricas pero no de materia en sí. Eso conlleva que los electrodos no se desgasten. Al parecer, estas serán las baterías que impulsarán nuestros inminentes vehículos eléctricos. Capaces de almacenar mucha más electricidad y de recarga instantánea: tan fácil como reponer los depósitos de los electrolitos. (NOTA: Estas baterías ya se están utilizando como fuente de almacenamiento en las redes de suministro eléctrico)
La otra idea de linea de investigación que se me ocurría es la de forrar la obra viva de nuestros barcos con placas de cobre y de aluminio (o mejor zinc), convenientemente distribuidas y conectadas entre si para entregar el voltaje deseado para recargar nuestras baterías de a bordo. Evidentemente las placas de aluminio o zinc habría que sustituirlas periodicamente. Además tendría el
"terrible inconveniente" de que ningún tipo de molusco ni alga podría adherirse a nuestro casco como efecto secundario.
