He estado curioseando por la red y la combinación grafito-magnesio parece la más apropiada para el experimento, por la amplia diferencia de electronegatividad natural entre ambos materiales, tres veces superior a la de aluminio-cobre que yo probé. Por otra parte, también resulta fácil conseguir los electrodos: los ánodos de magnesio se utilizan en calentadores de agua eléctricos y se venden en tiendas de recambios de electrodomésticos en un generoso tamaño de 26mm de diametro por 40 cm de largo a unos 9€ y las barras de grafito se venden como carboncillo de 12mm de diametro. Para el electrolito se me ha ocurrido que tal vez se podría sustituir la sal marina por carbonato de magnesio, para una mayor afinidad con los electrodos. Se vende en parafarmacias y cuesta unos 4€ los 200gr. He visto en algún video que al electrolito le añaden algo de agua oxigenada para contrarestar las burbujas de hidrógeno que se producen sobre el ánodo de magnesio en contacto con solución acuosa.
En principio, no se trata de un experimento caro ni que implique componentes difíciles de conseguir. Por probar no perdemos nada...
