Yo, que no soy un entusiasta del abadejo ni del bacalao, considero que son peces más bien insípidos, aunque reconozco y aprecio mucho la textura de su carne. El bacalao me encanta comerlo en crudo, sin desalar, comiendo tiras finas a las que les sacudo el exceso de sal. Desalado, sí que me encanta al ajo arriero, con tomate o pisto y con garbanzos y espinacas, pierdo el sentido.
Pero en fresco, se puede decir que no doy un duro por ellos. Lo como a veces a la romana porque tiene una textura muy agradable la carne, pero lo encuentro totalmente insípido.
Sin embargo, me dió una amiga vasca una receta que me gusta mucho:
Se adoba el bacalao/abadejo con sal y se pasa lligeramente en la sartén hasta blanquearle la carne, con un par de dientes de ajo.
A continuación, usamos el aceite sobrante y los ajos para hacer una salsa mayonesa. Una vez hecha, en una fuente de horno, ponemos una base abundante de tomate frito, a ser posible, casero.
Colocamos los trozos de bacalao, pegados unos a otros y los cubrimos bien con la mayonesa, dejando una capa hermosa y lo metemos durante 20 minutos al horno a 180 - 200 grados. Se pueden poner también unas patatas panadera y unos piquillos en la fuente.
La mayonesa, al gratinar, queda con una costra dura, mientras el interior queda cremosa y con un sabor que no tiene nada que ver con ella. Ir comiendo después el trozo de bacalao, con el tomate y la costra de mayonesa, riquísimo.



