Suelo llevar la caña con ambas manos juntas detrás de mí, apoyada también en las lumbares...o más abajo.
He tenido que impedir de por vida el acceso a mi barco a un buen amigo que, en determinada ocasión de orzadas y olas cortas de distintas direcciones, pretendió establecer una indignante similitud con Shakira cuando, al parecer, corregí el timón a base de súbitos y repetitivos movimientos de cadera.
Aunque prefiero "lo rápido e intenso", esto no me habría pasado con una rueda.
