Cita:
Originalmente publicado por aaledo
Pues yo sí voy a darlos en aras de la vida de algún futuro náufrago. Bombard intentaba sacar el agua dulce de los peces con un exprimidor de su invención, que no era más que una prensa con un tornillo. Pero si sólo hubiera recurrido a eso hubiera muerto deshidratado. Tuvo la suerte de poder recoger agua de lluvia, y esa la mezclaba con agua de mar, lo que sí es posible. Pero cualquier intento de sobrevivir bebiendo sólo agua de mar, o la propia orina, conduce a la muerte segura pues son líquidos más hipertónicos que el organismo y deshidratan los tejidos.
Lo que sí tiene algún viso de ayudar es administrase el agua de mar en enemas. Se utiliza para ello el tubo de la bomba de inflar la balsa neumática. El colon tiene la propiedad de absorber diferencialmente el agua sola y dejar en la luz intestinal lo sólido, por eso las heces son duras y no líquidas como en el intestino delgado. Es el único segmento del intestino que tiene esta facultad. Este procedimiento lo usó la mujer de Dougal Robertson ("Vida o muerte en la mar", Ed. Juventud, de lectura también muy recomendable) con ellos y con sus hijos en los 37 días que permanecieron en la balsa, y yo creo que es lo que les salvó la vida a los cinco.
¡Salud y poesía!
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Si la beben rápido y en grandes cantidades sí se deshidratan por la alta salinidad. ¿Qué hacer entonces? Tomarla en pequeñas cantidades o tragos, espaciados en el tiempo y manteniéndola varios minutos en la boca. Saborearla bien mientras la isotonizan con su propia saliva. De esta manera se hidratan y nutren con la “sopa marina” rica en fitoplancton y zooplancton.
El agua de mar tiene un gran poder desactivador de virus y bacterias perjudiciales para el ser humano, gracias a su alta salinidad, la cual no permite que dichos microorganismos vivan y se reproduzcan en el medio marino, antes o después, mueren.
Sin embargo, el mar es evidente que sí está sucio o polucionado por la cantidad de basura que el ser humano tira como petróleo, productos químicos, aceites o plásticos, utilizándolo en numerosas ocasiones de vertedero. Esto perjudica especialmente a los peces y a toda la flora y la fauna marina.
Rene Quinton descubrió hace cien años que el agua de mar activa el funcionamiento de las células renales o nefronas, al igual que el resto de las células de nuestro cuerpo.
En Nicaragua, la doctora Teresa Ilari ha demostrado clínicamente que enfermos de insuficiencia renal crónica que ya no orinaban porque tenían los riñones paralizados, al comenzar a beber pequeñas cantidades de agua de mar los riñones empiezan a funcionar y el paciente a orinar.
Ante un problema en los riñones es necesario consultar a un médico o terapeuta marino cómo utilizarla según el caso.
Si nos remontamos a la historia, filósofos como Aristóteles o Platón afirmaban: “El mar lava todas las enfermedades del hombre”.
Más reciente, contamos con los descubrimientos del fisiólogo francés Rene Quinton, a principios del siglo XX. Él demostró científicamente que nuestro medio interno es agua de mar isotónica. Afirmó:
“Nuestro organismo es como una gran pecera, cuyos pececitos, las células, viven en un medio que es agua de mar, y de la calidad de esa agua dependerá la salud de dichos peces”.
Quinton mezcló agua de mar con agua dulce hasta rebajar la salinidad a la isotonía, es decir, de 36gr a 9gr de sales por litro, la misma concentración que tiene nuestro plasma sanguíneo.
Abrió dispensarios marinos en diversos países donde inyectaba gratuitamente el agua de mar o ‘plasma marino’ a miles de niños enfermos de tifus, cólera, tuberculosis o desnutrición severa salvando así muchas vidas y demostrando el gran valor terapéutico del agua de marina para tratar múltiples problemas de salud.