
HAce años desmonté mi motor para hacerle una puesta a punto. Aproveché para limpiarlo con extrema exquisitez. Y cuando digo extrema no exagero lo más mínimo. No quedó resto de óxido ni de pintura original (poca le quedaba, la verdad) y menos aún de grasa. descubrí que muchas partes eran de aleaciones que no eran propensas al óxido, pero que tampoco tendría buen agarre sobre ellas cualquier pintura. Dada la poca temperatura que alcanza este motor refrigerado directamente por agua de mar, como pude comprobar en muchas ocasiones, opté por imprimarlo a pistola con epóxy , por su excelente adherencia en todos los soportes, y comprendiendo que los niveles máximos admitidos por esa imprimación no se alcanzarían nunca. Después pinte con poliuretano de dos componentes (que admite según especificaciones hasta 150 grados) a pistola, un par de manos bien dadas. Me llevó unos días todo este proceso, pero NUNCA más he tenido que volver a hacer labores de mantenimiento a este respecto, nunca. Naturalmente el escape no o pinté así, como es lógico.
Creo sinceramente que ninguna pintura durará mucho si bajo ella no se ha hecho un minucioso trabajo de limpieza e imprimación.
