Exacto, esa es la clave. Y lo podemos ver incluso cuando navegamos en oleajes menos intensos. ¿No os suena lo de las tres Marias? Es algo similar.
Normalmente, al navegar volviendo de Tabarca contra el viento en las tardes de verano, con una virazón que puede llegar a los 20-25 nudos sin problema, me suelo encontrar con un oleaje de entre 1,25 a 2 metros. Pero ocasionalmente hay momentos en los que el oleaje parece disminuir y repentinamente te llegan un par de olas de casi tres metros y rompiendo que hay que sortear con habilidad. Seguro que todos lo habéis notado.
Es el fenómeno de interferencia entre las diferentes olas, aveces se anulan entre ellas y a veces se junta la energía de dos o tres de ellas en una sola ola inmensa.
Y si ya nos metemos en oleajes de 4 o 5 metros... ya sabéis, pueden venir del doble e incluso muy ocasionalmente de el triple de altura. Es cosa de ir preparado y buscar el sitio donde menos rompe para evitar el "cachete".
Cerca de la costa o en los bajos nos encontramos con otro fenómeno que hace que olas crezcan al encontrar el fondo". Son dos fenómenos distintos, aunque con resultados parecidos. Solo que el anterior si sucede en alta mar y debemos estar preparados para sortear las llamadas "olas solitarias"