
No sé que más puedo aportar sobre el 26 que no te hayan dicho ya. Es el que tengo pensaba que ya conocía las bondades marineras del barco y aún así el pasado verano me dejo admirado al sacarnos de una aventura un poco delicada como un campeón. En el 29 entro de pie y en el mio parezco el jorobado de Notre Damme, no se puede tener todo.
No te equivocas con ninguno de los dos.