Aquí estamos de nuevo.
Hoy me pongo otra vez un poco filosófica para explicar el por qué de este post.
Cuando alguien nos pregunta sobre los secretos de esto de navegar, siempre contestamos que dos de los ingredientes principales para que la cosa tenga cierta posibilidad de éxito son la PACIENCIA Y LA FLEXIBILIDAD.
Paciencia porque muchas veces las cosas muchas veces son más lentas de lo que querrías (esa pieza que tiene que llegar de la otra parte del mundo y se queda por días en aduanas, esa meteo que te impide zarpar).
Flexibilidad porque es difícil navegar contra viento y corriente. A veces tienes un plan claro y bien estudiado y todo se confabula parra empujarte en dirección contraria. Para nosotros, en estos casos, siempre ha funcionado mejor dejarnos mecer por la corriente e ir donde el barco quiere llevarnos
¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque por un montón de motivos nosotros queríamos remontar hasta Panamá por la vertiente Atlántica y por un montón de motivos la vida parece que nos quiere llevar por el lado Pacífico.
Y sí... nos vamos a dejar llevar dónde la vida parece querer llevarnos, vamos a dejar de resistirnos y vamos a poner rumbo a Panamá... pero remontando los canales chilenos.
¿cuál es la nueva ruta?
Aquí la tenéis
