Cita:
Originalmente publicado por mangarrufa
Por otra parte, Slocum siempre hizo gala de navegar por estima y no necesitar reloj (según cuenta, en su vuelta al mundo en solitario llevaba un reloj de sobremesa de ínfima calidad) lo que exigía conocer a la perfección cómo navegaba su barco.
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De hecho Slocum perdió la manecilla de los minutos... un reloj de hojalata que compró por un dolar.
(Perdón, hago este inciso para recomendar una vez más este libro, toda una lección de sencillez y saber marinero, y una delicia para leer)