Es un tema, digamos, "delicado". Por una parte tenemos la parte "romántica", en la que cuando leemos esta forma de vivir, a todos nos invade cierta envidia y los sueños se apoderan de nuestra mente. Por otra, la egoista, nos dice que si hemos de cumplir nosotros con mil requisitos, pagar hipoteca, impuestos, revisiones, inspecciones, porque otros tienen derecho a navegar sin pasar ese calvario. Y, por supuesto la protectora, que es la que nos hace navegar con mil artilugios para detectar todo tipo de macronaves, pero que no detectaremos una barquita, o un barco pequeño que se nos lance encima de noche.
Es de pensar que como practicantes de un deporte, afición, religión que no deja de tener en su filosofía la libertad, gestas como las expuestas son de admirar. Tambien es cierto, que si fracasan, y más con algún percance que tenga por medio a otro barco, la crítica feroz está servida.
Ahora mismo tengo en mente a un argentino (me disculpará por no acordarme de su nombre, si de su gesta) que compró un barco sin tener ningún conocimiento de náutica, uno de 10 metros, y lleva recorrido, sino todo el mundo, casi.
Ahora mismo sale entrevistado por medio planeta, y encontramos videos en youtube (que son de los que nos hacen bailar la imaginación).
Supongo que sus percances abrá tenido, pero que no salen a la luz, por no ser de significantes. Pero en otro caso, ¿seria igual el tratamiento?.
Es evidente, que se juegan la vida. Barcos de segunda mano, con electrónica dudosa, con escasos conocimientos de navegación de altura, a merced de las tormentas (y más con la variabilidad actual y la poca fiabilidad de previsión que se está dando últimamente en algunas zonas). Pero no se la juegan más que los exploradores del XIX o los conquistadores del XV, o un esquiador fuera pistas, o un escalador solitario...
Cada uno elige un camino, o la vida le lleva por él, no veo porque los demás tenemos que cuestionar el mismo. En todo caso escogemos no llevarlo, o aplazarlo. Dentro de cuatro años pienso levantar amarras, y cuando trazo la derrota, y me pongo en situación de navegación nocturna con mi querida, en ese momento será almiranta, a los mandos, y yo descansando (si puedo) no me veo en menos riesgo que el que puedan acometer estos navegantes.
