Por supuesto, es una paliza. Ambas situaciones eran regatas medias/largas; 130 nm y 600 nm. Era lo que había y había que tirar "palante". Reloj velocidad de viento clavado en su tope, 55 nudos (aparente). Los barcos que tenían digital (fue hace muchos años) subían hasta 60 de aparente. Sí, como en las novelas; mar bastante blanco y eso... pero ceñíamos y avanzábamos a unos cinco nudos. Completamos las 130 millas en unas 22 / 24 horas... de ceñida.
Y sí, haciendo el cambio de F IV a tormentín, tenía que coger aire entre ola y ola, porque en cada ola literalmente me sumergía completo. Como en los dibujos animados, entrar el agua por el cuello y salir por los tobillos. Y cada diez minutos, echar una pava.
De hecho esa noche me prometí dejar de regatear. Dos días después salíamos en la siguiente etapa,




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