Bueno, cuando bruscamente descubres que no vas a poder navegar, quedas como desconcertado.
Mucha inversión vivencial que no va a seguir produciendo beneficios...
Pero lo mágico de esta afición es que, quien ama la vela y la construcción de barcos, ama también... casi cualquier otra cosa.
Si algo no nos falta es la capacidad de entusiasmo, la curiosidad y el sentido de lo maravilloso. Por ello reivindico la capacidad de seguir navegando desde un barco, desde una mobil-home, desde un coche por largas o cortas rutas, desde un libro o un dron o una guitarra o una cámara de fotos o un bolígrafo y un papel o un tablero de ajedrez con un amigo o...
Navegar es un sentir tanto como un hacer, amigos.
