No me digas que hay razones porque no hay razones
ni me digas que hay motivos porque tampoco hay motivos
No acepto explicaciones porque no hay explicación
Ni dirijas mi pensamiento porque no quiero pensar como tú
No digas que me defiendes porque eres el responsable de que me ataquen
Ni me digas quien es el culpable porque todo en ti está lleno de culpa
Solo tengo dolor, mi dolor. Pena, mi pena. Silencio, mi silencio
Por favor, no digas. . . .
. . . nada