Obedece a la irresistible necesidad de "farde" de quien se siente mejor equipado ponga a quien considera más humilde en situación pasar,o mejor dicho, de poder contemplarle como pasa, que admire de cerca que barco tiene, que guapo es, cuanto luce.....o acaso es pura casualidad que las Sunseeker, las Cranchi, las Astondoa, las Fairline...por citar algunas( y sin que pueda entenderse que todos sus felices usuarios actúen de igual forma), te vengan apuntando a toda leche desde el horizonte, te pasen a todo gas a diez metros, te levanten una ola del carajo, te inunden la cabina y las literas si ibas con los portillos abiertos para ventilar, tengas que sujetar a los críos... y les veas como se alejan luciendo sus michelines el patrón, los pareos y sombreros las señoras.... eso sí, seguidos de una sarta de improperios



que si pudieran escuchar se abstendrían de reincidir...?

Otra conducta clásica es adelantarte a todo gas en la propia escollera con idéntico resultado, cual si perdieran la plaza, y a continuación cortar gas y navegar a la menor velocidad que permita el mayor espacio de lucimiento ante quienes pasean por el puerto, y si por casualidad entre aquellos hay algún conocido, entonces el placer es indescriptible....saludos, gritos, bocina, risas....
Si el barco al que te refieres no hubiera ido a tu encuentro, su patrón habría tenido que renunciar al placer de provocar que le pudieras ver pasar, más rápido, en un barco mayor y posiblemente mejor....; en fín, nada que no se sepa cuando llevas años navegando y se va repitiendo la escena una y otra vez.
Cuando se dice que entre un niño y un adulto la diferencia se ciñe al precio de sus juguetes, pues eso..., que muchos no cambian con la edad, y si su afición responde más a un posicionamiento social que a un sentimiento auténtico, la práctica al respecto se agudiza hasta el esperpento.
Saludos
