Re: Maniobras Para Navegar Solitario
Una ronda para todos.
La intervención del cofrade Gilabert me ha animado a intervenir, pues me sentía un poco "rarito" por la cuestión del reenvío de toda la maniobra a la bañera.
Es un asunto sobre el que me han preguntado (incluso, casi, recriminado) algunos tripulantes invitados puestos en la materia. Me he justificado lo mejor posible, sintiéndome, a veces, un poco culpable de dejadez.
Me explico: en treinta años navegando, el 80% del tiempo solo, me he acustumbrado a llevar toda la maniobra a pie de mástil. Salgo de la bañera, asegurado si las circunstancias lo aconsejan, tomo el rizo unos pocos minutos y regreso a cuatro patas.
Cada vez que me he planteado reenviar la maniobra, se me ha hecho de noche: amantillo, driza, tres rizos... un lio de poleas, mordazas y cabos excesivo para mi viejo 30 pies.
Con un problema añadido que someto a vuestra consideración y eventuales sujerencias: los patines de la mayor quedan retenidos en su carril gracias a un pasador que tengo que sacar para dejar salir un cierto número de ellos, en función del rizo que quiero tomar (para el tercer rizo unos cuatro o cinco).
Y eso me obliga a ir al palo. Una vez allí, prefiero completar la maniobra de una. Salvo que deje el pasador sin poner al izar la vela para que los patines salgan solos al tomar el rizo, a riesgo de que, en un despiste, se saliera media vela y me liara una zapatiesta. Además, al largar el rizo tendría que ir a meter los patines de nuevo, con la dificultad de izar la vela al mismo tiempo por tener ladriza en la bañera. Y eso sin tener en cuenta que las condiciones reinantes cuando decidimos largar el rizo son poco mejores que cuando decidimos tomarlo.
Vale, de acuerdo, todo se puede hacer y este ladrillo suena a justificación de viejo perezoso y acomodaticio, pero una vez te acostumbras, tienes la maniobra clara y automatizada y todo funciona como es debido, ir al palo, tomar un rizo y regresar a la bañera no es ni tan complicado ni tan arriesgado.
Aunque algunas de las posturas adoptadas durante el proceso puedan parecer humillantes para un marino. Pero, después de todo, nadie te ve.
Ah, bueno, eso sí: con un buen piloto automático en el que puedas confiar tanto o más que en un tripulante.
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