Acabo de leer en el libro de Julio una historia de esas que te dejan impresionado.
Se hallaba en una isla desierta de las Galápagos, en la isla Rábida, y desde la parte alta de la isla vió a su velero alejarse hacia mar abierto...bajó a toda velocidad, cogió el chinchorro y fué remando tras él hasta que consiguió alcanzarlo ya lejos de la costa..
Parece ser que una manta raya gigante, que abundaban en la isla, podía haberse topado con el cabo del ancla y haberlo empujado hasta que dejó de tocar fondo...
Cuenta la historia transmitiendo todo el agobio de una situación así, pesadilla de cualquier navegante hecha real, y en la que su barco y su vida estuvieron en juego, y la remata refiriendose cuando ya está fondeado de nuevo a mañana, a qué bonito es poder pensar en mañana...sin más, la vida es así, y si hay vida, no tiene sentido quedarse mirando lo que pasó, hay que vivir lo que se tiene y ver hacia lo que vendrá...

