Firmado.
El proceso de toma de decisiones en la administración funciona de tal manera que nadie tiene potestad (o voluntad, o valor) para parar malas decisiones aunque sean obvias.
Al menos, que las firmas (aunque pocas), den la escusa a todos aquellos que buscan hacer las cosas lo mejor posible para que puedan resolver un tema menor pero muy molesto (e incomprensible), y que no está sirviendo para solucionar ningún problema real, sino para producir de nuevos...
