Intentando ponerme en la posición más comprensiva puedo llegar a imaginar que álguien muy querido de esta persona haya tenido un percance con piratas en algún sitio y por eso saltara.
Pero haciendo un símil futbolístico, para quitarle hierro, no vas a ir arriando la bandera del Barsa cada vez que te cruzas con un sevillista que la lleve la suya a media asta.
