La intervención de Atnem me ha devuelto la autoestima.
Alguna vez lo intenté, hace muchos años, y el comportamiento de la baluma en el momento de amollar driza me disuadió para los restos. Y eso que no tenía aún mucho viento (tal vez F5).
Desde entonces procuro estar atento y que no me pille con el trapo arriba, pero si no hay más remedio me pongo de amura y, al menos en mi barco actual, con el viento a unos 60º y la mayor en banda se porta estupendamente.
Evidentemente, para trasluchar sí que hay que llevar la mayor a crujía, pero no es lo mismo una vela bien envergada que la misma vela con la driza floja.
Claro que yo no navego en máquinas extremas...
