Buiiiiiiino:
Al fin el pañuelo retomó su meteórico vagabundeo por las costas de la piel de toro.
El viernes, como estaba previsto, Jan se acercó hasta Port Ginesta, en donde le fue encomendado tan precioso tesoro tras un homenaje gastronómico bien regado, como mandan los cánones.
De esta manera, el querido pañuelo cambió Garraf por el Maresme....y ya le queda menos.
Lo de las fotos de la entrega "ya si eso...", que no me acuerdo ahora de cómo subirlas.

Embat