
No podía ser más ilustrativo el ejemplo.
En el 86 tras un verano de ilusión se me descolgaron todos los colegas con los que había planificado un viaje al Pirineo. No me cortė y con unas deportivas mi mochila con andamiaje de aluminio y una tienda "canadiense" ( uf, qué tiempos) casi todo el viaje a dedo (uf, uf) visité Ordesa y subí a Monte Perdido dándome cuenta de que mis previsiones de provisiones eran ya insuficientes

decidí deshacer el camino andado para llegar a la civilización...IM PO SI BLE. un grupo de montañeros del club Cóndor de Almería me adoptó/raptó y realicé en su compañía y manutención el viaje de mi vida que sigue emocionándome 30 años después. Acabamos comiendo pasta hervida con sal y teniendo "olesiones" porque sus reservas no contaban con un zampabollos extra

. Ni el más mínimo reproche. Amistad eterna que me hace brotar el lagrimal cada vez que oigo montaña, montañero, treeking...
El septiembre siguiente subí con ellos el Mont Blanc y no he vuelto a practicar montaña en serio ni podré olvidar nunca esos días maravillosos.

salud amigos.