
Para mí, tener un barco, tiene, valga la redundancia dos componentes.
Componente NAVEGAR, aquí siempre se disfruta, aunque pases castañas que legos cuentas, por eso, porque las puedes contar con el barco en su amarre, también las disfrutaste.
El otro componente es el "mantenimiento". cuantas más averías, problemas, contratiempos tienes que te "navegan del bolsillo" y no te dejan salir a la mar, más triste/enfadado/cabreado estás. que se pasa en cuanto las horas de navegación te hacen olvidar la factura.
Mi primer barco fue un hermoso tractor, que actualmente está bajo los cariños de un cofrade. No me dio pena, sabía que iba a estar cuidado de "rechupete".
Mi segundo barco, un velero, lo recibí de su primer armador, cofrade también, cuidado con mimo y transmitido con enorme cariño, lo que hace que lo disfrute doblemente.
La alegría de venderlo debe quedar para cuando ya no le puedes cuidar/navegar/disfrutar tanto como quisieras.
Mucha salud y buena proa