Llevo ligado al mar desde que tengo uso de razón, mi infancia la viví en una casa a 50 metros de la playa.
He practicado pesca submarina, desde los 12 años, apnea, submarinismo, vela ligera, remo, piragüismo, windsurf, etc., etc.
Navego en crucero desde hace treinta y muchos años y soy armador desde hace más de 25.
Mi conclusión personal es que no hay escapatoria.
Mi abuelo me decía;
fill meu, els que portem el salitre a les celles massa temps, ja mai podrem viure sense el
( Los que llevamos el salitre en las cejas demasiado tiempo ya nunca seremos capaces de vivir sin él.)
Viví varios años en Silla, un pueblo pegado a la albufera de Valencia y allí conocí a gente que me enseño a respetar el mar hasta tal punto que sería difícil de explicar.
El padre de un amigo mío y persona de albufera me dijo una cosa que pasados más de 40 años aún recuerdo;
la mar et donarà coses que no et podrà donar ningú més, però t'atraparà per sempre, és el preu que ella ens fa pagar.
(, el mar te dara cosas que no te podrá dar nadie más, pero te atrapará para siempre, es el precio que ella nos hace pagar.)
Si algo me da miedo en sueños, es ese día en el que comprenda que ya no puedo navegar.
Por supuesto hay días en que le meterías fuego al barco, pero se olvidan rápido.
Al menos yo, cuando he vendido un barco y tras el disgusto inicial, siento cierto alivio, pienso que podre viajar, me ahorrare una pasta, etc.
Dos meses después ya me paso los fines de semana paseando por los puertos como un alma en pena.
Lo dicho, no hay salida.

