El sábado pasado, calor de muerte en tierra.
Decidimos salir, con mi hermano, mi cuñada y... MI ESPOSA!!!
Me he perjurado, navegar lo más "
easy sailing" posible, es decir, navegación plácida, tranquila, sin escoras ni sustos, para que le apetezca salir más seguido y hacerle pasar un buen rato.
Y, señores y señoras... así ha sido!
Embarcamos a las 12 del mediodía, con buena provisión de hielo, bebidas, algo para picar y las correspondientes cañas de curry.
La salida del amarre (primera vez que lo saco casi sólo, porque ninguno de los tripus tiene ni idea de navegar), fue perfecta, sin rozar barcos ni tener sustos con muertos ni amarras.
Ya por la bocana, vi como a mi esposa le cambiaba la cara, dibujándosele una sonrisa de felicidad, ya que era la primera vez que montaba en el Nadir y los únicos (mal)recuerdos de navegar, han sido con el Decision 7.5 con escora brutal...
Poco viento, izamos la mayor, y enfilamos dirección Mataró.
La navegación ha sido muy plácida, y el viento aparente junto con la sombra del bimini, nos permitió olvidarnos del infierno que se vivía unas millas más allá.
Llegamos hasta Llavaneras, media vuelta, y fondeamos en la costa, donde se veía el agua cristalina y el fondo de arena con algunas rocas.
Nos dimos un buen baño, e hicimos el Vermut bien fresquitos en la bañera.
De regreso a puerto, nos la pasamos saludando gente, volviendo costeando lo más cerca posible de la orilla que para la gente que no está acostumbrada a navegar les resulta más entretenido y, de paso, las mujeres pueden cotillear acerca de la gente que nos vamos cruzando.
Navegamos un buen rato, en paralelo, a un Furia 332 que nos hizo compañía y amenizó la travesía (su nombre comenzaba con B, pero no lo recuerdo ahora).
Entramos por la bocana del puerto a las 18 hs, siempre arropados por un mar plano, sin olas, y una ventolina muy ligera.
Amarre de popa, perfecto, y por fin comencé a respirar.
Mi esposa me ha confesado que se lo ha pasado muy bien y que le gustaría repetir la experiencia. Estamos lejos todavía, de plantear cruceros de varios días, o de dormir fondeados, pero por algo se empieza.
El barco, le ha encantado, (como para que no le guste si está impecable el
condenao!)y cuando le dije que me planteaba venderlo si no lo íbamos a utilizar, no le ha gustado la idea y me dijo que me lo replantee.
A lo que voy, podemos pensar que hemos cometido un error al comprar un barco, o como en mi caso, un determinado tipo de barco que no se ajusta a nuestras necesidades/gustos, pero si realmente nos gusta la mar, cada vez que enfilamos por la bocana, la cara se nos transforma y nos parece que la compra de un barco, es lo mejor que hemos hecho en la vida.
Saludos!